¡Paraguayo haragán! ¡Paraguayo irresponsable! ¡Paraguayo informal! ¡Paraguayo corrupto! Son solo algunas de las expresiones que a diario escuchamos decir a algunas personas que no se o no nos conocen lo suficiente o no comprenden la idiosincrasia de nuestro pueblo. ¿Querrán decir que los paraguayos somos los únicos haraganes, irresponsables, informales y corruptos del mundo? Difícilmente esa sea la intención. Sin embargo, si se hacen tales afirmaciones amerita que analicemos la conducta del paraguayo para comprenderlo mejor en su contexto cotidiano. ¿Cómo es que el paraguayo siente, sueña y mira el futuro respecto al mundo que lo rodea?
Para comprenderlo mejor iniciemos nuestro análisis describiendo algunas cualidades y defectos que envuelven a su personalidad. El paraguayo es un hombre fuera de su mundo, a juicio de Saro Vera, ya que se muestra como un hombre de mucha inteligencia, pero a pesar de esto se torna haragán y soñador. Si observamos atentamente las referidas actitudes de nuestros compatriotas podremos encontrar algo de razón para comprender las causas remotas de la sociedad un tanto conformista y aletargada en el tiempo.
Para el paraguayo todo es posible. Es optimista porque acepta la vida con sus dos caras: la del bien y la del mal, y, lo que es más, manifiesta fuertes contradicciones en su cotidiano andar. Así, trabajará en condiciones desfavorables demostrando un alto espíritu de sacrificio pero si se presenta la oportunidad de descansar no perderá tiempo en hacerlo abusando de ella. Si bien la política no le atrae como ciencia o teoría, sin embargo se siente fuertemente seducido por el uso y abuso del poder, tal cual nos menciona el Dr. Miguel Ángel Pangrazio en su obra Arriero Porte.
En cuanto a su sentido de la responsabilidad, uno de los defectos más grandes del paraguayo es su concepto de la hora. Para él no hay horario. Trabaja cuando se le antoja, con frecuencia descansa bajo el árbol tomando un “tereré” y charlando con los de su entorno inmediato, conducta bastante criticada por los foráneos. Ese ámbito en el que las personas cuentan más que las responsabilidades o la competitividad, es el micromundo del hombre simple para quien la globalización, la tecnología o la modernidad no tienen mucho sentido. Y casi siempre le importa mucho más su familia que el pueblo. No es un hombre completamente solidario y a veces es tímido, al punto de ser introvertido impidiéndole demostrar de todo lo que es capaz de hacer.
Sin embargo, dejemos por un instante lo negativo del paraguayo. Enfoquémonos también en algunas de sus cualidades. Por ejemplo: el paraguayo es un hombre inteligente que se centra más en lo concreto, es decir, no considera las ideas abstractas, por eso, es práctico a la hora de aplicar la sabiduría de la selva, el arandu ka'aty, tal cual lo señala Helio Vera en su obra En busca del hueso perdido . Es una persona muy apegada a sus sentimientos y los demuestra muy poco a pesar de ser un gran conversador. Tiene compasión, sabe perdonar aunque no olvida las ofensas. Estas cualidades hacen que el paraguayo se adapte al mundo presentándose como un ser especial.
Ante estas evidencias nos preguntamos si es posible que el paraguayo se actualice cambiando para bien, modernizándose y ajustando su conducta a las nuevas reglas de un mundo cada vez más competitivo y exigente. De lo dicho con anterioridad deducimos que todo dependerá de su actitud y compromiso con el presente y el futuro. Si el paraguayo mira el futuro con el típico “che piko, péichante o vai vai”, tal cual lo mencionan Aníbal Romero (Más paraguayo que la mandioca) y Helio Vera (En busca del hueso perdido), donde aplicamos la famosa ley del ñembotavy como pecado capital de los paraguayos no vamos a llegar a ningún lado. La democracia no se construirá sin fe en el futuro. Y como nuestra autoestima pasa por reconocer nuestra dignidad y nuestra libertad, saber hacer uso de nuestras virtudes nos hará crecer.
Por lo tanto, asumamos nuestros errores para rectificarlos y promovamos nuestras virtudes para consolidarnos como una sociedad seria. ¡El paraguayo es inteligente! ¡El paraguayo puede dar mucho más! Todos juntos. ¡El Paraguay puede!